Las claves: Hasta aquí, (casi) todo va bien
Este nuevo ejercicio supondrá una renovada prueba a la paciencia de los más pesimistas


Desde el 2020 la economía se ha abonado a una sorprendente –y, en general, positiva– indiferencia ante las crisis. El covid fue un golpe, sí, pero la situación se sacó adelante sin un daño excesivo sobre, por ejemplo, el empleo. Después vinieron guerras, un terremoto inflacionario (una de las mayores pesadillas de todo dirigente) y el regreso de un presidente a la Casa Blanca que amenazaba con darle la vuelta al orden mundial. Lo ha hecho, pero lo cierto es que la economía aguantó el 2025, un año más, con una cierta resiliencia: el optimismo tecnológico ha podido con el pesimismo arancelario, y los mercados mantienen, por el momento, sus niveles récord, mientras que las grandes potencias están por el momento fuera de peligro de recesión. Este nuevo ejercicio supondrá una renovada prueba a la paciencia de los más pesimistas. No son pocas las amenazas: algunos apuntan que los efectos del proteccionismo estadounidense se notarán en 2026, mientras que otros ondean desde hace meses la bandera de la burbuja en las tecnológicas. Puede que la economía esté, como en aquel chiste de La Haine, defenestrada y de camino al suelo pero, hasta aquí, (casi) todo va bien.
Una fusión ibérica que supone un reto para Repsol
Hasta esta semana, Repsol dominaba sin mucho estorbo el mercado de las gasolineras en la Península Ibérica con sus 3.800 estaciones de servicio. Pero ahora hay un nuevo gallo en el corral: Moeve y Galp han anunciado una fusión que puede complicarle la vida no solo en las carreteras, pero también en refinerías. Allí se jugará una batalla cuando menos interesante, con una nueva propuesta que, según los expertos, es más racional y adecuada. Sea como fuere, además de por incentivar la competencia, el potencial acuerdo marca el camino correcto en la Península y en toda Europa.
China coge aire y con ella lo hace el lujo
Han sido cuatrimestres complicados para el lujo, liderado por el gigante LVMH, pero parece que el sector asoma poco a poco la cabeza por encima del agua. La razón es la misma que la de su momentánea crisis: China. Cuando el gigante asiático estornuda, el lujo coge una neumonía. La crisis inmobiliaria que sufrió el gigante asiático golpeó especialmente a sus rentas altas, que tenían buena parte de sus ahorros invertidos en el ladrillo, y lo primero que recorta uno en épocas de vacas flacas son los viajes a París y los bolsos de Louis Vuitton. Ahora que la economía china comienza a coger tracción, de la mano de unas exportaciones aun más disparadas, vuelven los viajes y los bolsos. Y Bernard Arnault sonríe.
La frase
Imitar a los autócratas no es una fórmula ganadoraWilliam Burns, exdirector de la CIA
La paradoja de x, los ‘europobres’ y el sentido de sus normas
Con cierta frecuencia llegan a Europa burlas desde Estados Unidos, a veces de grandes figuras como Elon Musk, sobre la excesiva burocracia y normativa de la Unión Europea y sobre cómo su mayor avance en años ha sido que el tapón de las botellas de plástico no se pueda separar del envase. Y con cierta frecuencia, la excesivamente burocrática Europa muestra a sus antaño aliados cómo a veces es importante tener normas, un Estado de derecho claro y un sistema fiscalizador. X, antes Twitter y ahora la red social de Musk, ha visto estos días cómo su inteligencia artificial, Grok, se dedica a crear imágenes de pornografía no consentida de miles de mujeres. Para asuntos como estos existen esas normas, tan arcaicas, tan contrarias a la innovación.
