La producción de coches espera su turno
Lo que ahora es una pausa puede convertirse en un impulso en el medio plazo


El mercado de la automoción en España circula a dos velocidades. Por un lado, las ventas cerraron el año 2025 con una subida del 13% en las matriculaciones y convirtieron al sector en líder en crecimiento en Europa, con un añadido notable como es la mejora sustancial de las compras de coches eléctricos: su cuota se duplicó en apenas 12 meses. Muy atrás, sin embargo, se sitúa el desempeño productivo de la industria nacional, que encadena su segundo año consecutivo de contracción, con un recorte del 4,3% en la fabricación anual de nuevas unidades en las plantas del territorio español.
Este paso atrás ya desbancó al cierre de 2024 a España del octavo lugar mundial que ocupaba como potencia productora de vehículos a manos de Brasil y queda claro que cualquier duda o parón se paga muy caro en el siempre competitivo mercado global de la automoción. Para alivio de los implicados, las razones que explican este punto muerto son meramente temporales y no deberían extenderse durante muchas anualidades más, ya que el sector se está preparando para la reacción.
En primer lugar, los principales destinos comerciales de los coches fabricados en España son los grandes países europeos, como Alemania o Francia. Ambas naciones no viven su mejor momento económico, con crecimientos casi planos, cuando no negativos, del producto interior bruto y un consumo que no termina de remontar. El gigante germano, la referencia industrial del continente, atraviesa una crisis profunda que arrancó con la invasión rusa de Ucrania y el encarecimiento de los precios energéticos. Las guerras comerciales con China o Estados Unidos no añaden calma al convulso escenario internacional, precisamente, si bien el motor español no se ha visto afectado por su casi inexistente flujo con la primera potencia mundial.
Por otro lado, la razón que más incide sobre la atonía de las plantas españolas es de planificación empresarial. Plantas como las de Volkswagen en Navarra, Mercedes en Vitoria y Seat en Martorell han ejecutado durante los últimos tiempos cambios de calado en sus líneas de producción para adaptar sus instalaciones a la inminente oferta de coches eléctricos. Ford Valencia espera la llegada de un modelo nuevo en 2027 sobre el que hay puestas muchas expectativas que el mercado despejará.
Todo esto lleva a pensar que lo que ahora es una pausa se convierta en un impulso en el medio plazo y que, al igual que poco a poco las compras de eléctricos ya convencen a los hogares españoles, su consolidación reavive la actividad fabril.
